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3 de noviembre de 2014
Batman: Amor loco. Introducción
Me ha pasado a mí y puede que te haya pasado a ti. Y si aún no te ha pasado, ten por seguro que ocurrirá algún día. En cierto punto, conocerás a una persona especial que te atravesará el corazón con el puño. Perdón por tan sangrienta alegoría, pero si alguna vez te has enamorado locamente, ya sabes a qué me refiero. El amor loco es cuando quieres tan apasionadamente a un persona (sobre todo a la que no toca) que no importa nada más en el mundo. Piensas en tu cariñito constantemente y creas escenarios fantásticos que os unen, e haces lo humanamente posible para que se materialicen en la vida real. Crees que por fin has conocido a ese ser mágico que, de repente, da sentido a tu existencia, y lo persigues con el mismo fervor que el Coyote al Correcaminos... y, añado, con el mismo éxito.

Todos lo hemos hecho. Todos hemos elegido a la pareja que no toca, nos han hecho daño y, con suerte, hemos salido de la experiencia siendo más sabios. Pero hay algunos que, aunque afronten una decepción constante, siguen creyendo que la intensidad de su deseo se verá recompensada, al final, por el premio gordo del afecto. Y si estás jugando a la tragaperras, amigo mío, más vale que salgas del casino porque no merece la pena. Aconsejar a una persona sumida en el amor loco es bastante fútil porque la capacidad que tenía para ser racional se ha perdido por completo. A pesar de los contratiempos y los dolores de cabeza, el perseguidor silencia esa voz interna de la cordura y está más que dispuesto a tragarse las lágrimas, a forzar una sonrisa y, una vez más, retomar la persecución.

Bienvenido al mundo de Harley Quinn. En la versión que yo escribí en 1993, era un personaje secundario de Joker’s Favor, un episodio de Batman: The Animated Series. Más tarde, vi en ella la oportunidad de contar una historia sobre su pasado que la llevaría más allá de ser un simple esbirro con un traje raro. El hecho de que sintiera afecto por el Joker resultaba extraño. Si añadimos la idea de que antes era su psiquiatra, la cosa se pone trágica. Bruce Timm, productor, director y colega de Batman a quien yo había invitado a un número especial de Batrman Adventures de DC, y yo habíamos sopesado la idea de un origen de Harley.

Cuando le comenté a Bruce aquel extraño giro que yo quería añadir a la historia de Harley, se mostró entusiasmado. Como dos niños que resuelven un rompecabezas, encajamos el resto de la historia, ya titulada con acierto Amor loco, comiendo hamburguesas malas en un restaurante tropical cutre.

Dos años antes, Bruce y yo (entre otros) habíamos iniciado la producción de Batman: The Animated Series con una sensación de euforia, expectativas altas y el miedo acuciante a darnos un probable batacazo. Y cuando él y yo hablábamos del salto a los cómics, nos sentíamos de la misma manera. Aunque fuéramos conscientes de que se atisbaba el fracaso en el horizonte, nos divertíamos tanto que nos daba lo mismo. Bruce me mostraba unos diseños de página y unas poses sexys de Harley que molaban mucho, y yo le entregaba páginas de guion reescritas que el ya había recortado. Y no me importaba. Como director y gran dibujante de storyboards, Bruce sabía dónde dar el máximo impacto a una historia, de ahí que yo aprendiera tanto de aquello, que me ayudó a escribir cómics más adelante. (Por no mencionar que me enseñó a respetar el número de páginas en los guiones para animación, una norma que aún me salto con bastante frecuencia. Perdona, Bruce.) Otra cosa sobre él: dibuja unos animales fenomenales. Dice lo contrario, pero creo que imprimió a las hienas del Joker mucho atractivo al mismo tiempo que las hacía terroríficas. Además, fijaos en esa gran serpiente de algas del relato de Hiedra Venenosa. Es prácticamente un animal, y también una pasada.

Después de Amor loco, Bruce y yo trabajamos juntos en muchos cómics más, y todos se incluyen en este volumen. Algunos, como los relatos de Batgirl y Hiedra Venenosa, fueron pura diversión. Otros, como el de Demon, fueron épicos. El epílogo de Bruce aborda la creación de dichas historias con más detalle y precisión de los que yo puedo imprimir aquí, así que le dejo la tarea a él. Solo digo que fue una pasada trabajar en todos ellos, y que yo agradecía toda oportunidad de trabajar con Bruce siempre que nuestros horarios de locos nos lo permitían. Y aún lo hago.

Hace cierto tiempo que creamos estos relatos, pero siempre los miro con mucho orgullo y afecto. Amor loco no me parece la historia de una víctima, sino una fábula sobre qué ocurre cuando amamos de forma temeraria y obsesiva y durante demasiado tiempo. A través de las experiencias tragicómicas de Harley, nos atisbamos a nosotros mismos en una casa de espejos, esto es, distorsionados y demasiado dispuestos a hacernos los tontos por personas sin las cuales estaríamos mejor. De esa consciencia puede surgir un cambio, lo cual está bien.

Incluso Harley ha cambiado un poco desde entonces. Ya no se conforma con seguir al Joker sino que vive nuevas aventuras tanto en la tele como en los cómics. A veces, comparte espacio con su amiga Hiedra Venenosa, y a veces hace gamberradas ella sola. En cierto sentido, resulta gratificante, ya que nadie debería colgarse de nadie (sobre todo de ese) durante demasiado tiempo. Y aunque tenga un desliz y vuelva a liarse con su antiguo amor, Harley es ahora una socia igualitaria en los delitos que cometen, no aquella esbirra ansiosa por agradar de antaño.

No es una rehabilitación ni mucho menos, pero es un paso esperanzador en la buena dirección, aunque esto último sea discutible. Y si Harley Quinn tiene esperanza, seguro que los amantes locos que todos llevamos dentro también.

Paul Dini 

Artículo originalmente publicado como introducción de Grandes autores de Batman: Paul Dini y Bruce Timm - Amor loco y otras historais.
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