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17 de marzo de 2017
La Liga en primera división
La estancia de Mark Waid (Alabama, 1961) en JLA se saldó con una veintena de episodios muy sabrosa. El guionista de Kingdom Come se echó sobre los hombros la nada desdeñable tarea de suceder a Grant Morrison en una de las obras más populares del escritor escocés. A la vista de las 20 entregas realizadas (y de la novela gráfica JLA: Escalera al cielo, que las complementa), Waid logró un resultado excelente, respetando las reglas impuestas por su antecesor. Sus guiones destilaban encanto, aventura e imaginación. Y, sobre todo, mantenían el ritmo vertiginoso que distinguió la serie desde su lanzamiento en enero de 1997.

Waid ya había firmado varios títulos relacionados con el grupo. Entre ellos cabe señalar su colaboración con el dibujante Barry Kitson en la serie limitada GALJ: Mark Waid - Año uno (publicada recientemente por ECC). Su etapa en JLA tiene una estructura clásica. Empieza con un arranque poderoso, prosigue con un ritmo endiablado hasta llegar a un cráter argumental a mitad del planteamiento (con el grupo escindido en dos bandos inconciliables) y culmina en un desenlace a escala planetaria cuyas raíces se hunden en el primer arco de la serie (firmado cinco años antes por Grant Morrison y Howard Porter). Los primeros episodios —en los que Ra’s al Ghul ejercía de villano— causaron un gran revuelo entre los lectores por su atractiva combinación de sorpresa y suspense. Batman perdía de forma inesperada la confianza de sus compañeros y dedicaba los números siguientes a tratar de recuperarla.

Guionista de superhéroes en la mejor tradición del género (la de Gardner Fox, John Broome y Robert Kanigher), Waid es un autor que se caracteriza por su fidelidad a la imagen clásica de los personajes que le fascinaron en la niñez. Añade a su inclinación por la nostalgia un fino olfato para el drama y un gran sentido del espectáculo. Sus cómics abundan en brillantes efectos melodramáticos: Bruce Wayne descubriendo la tumba profanada de sus padres, Aquaman despertando a Wonder Woman con un beso, Batman anticipándose a su expulsión. La llegada de Bryan Hitch como dibujante titular elevó aún más la estatura épica de las historias.

Hitch y Waid se habían fogueado previamente como pareja creativa en las páginas de la excelente novela gráfica JLA: Escalera al cielo (acaso su obra más conseguida). Allí alcanzaron un difícil equilibrio de ritmo, nostalgia, suspense y fantasía en una aventura que transcurría a escala cósmica. Hitch, cuya carrera acababa de dar un salto cualitativo con Authority, declaró a los periodistas Olivier Thierry y Jean-Philippe Renoux que trabajar con los personajes de la Liga era un sueño para él. Sin embargo, su alto nivel de exigencia y la sobrecarga de trabajo asociada a una serie mensual obligaron al editor Dan Raspler a contratar reemplazos puntuales (como Javier Saltares y J.H. Williams III en el volumen anterior, o Phil Jiménez y Ty Templeton en este). Finalmente, Hitch abandonó la serie en agosto de 2001 y se marchó para renovar el Universo Marvel con The Ultimates junto al guionista Mark Millar. JLA quedó en manos del competente Mike S. Miller, que se hizo cargo de forma casi completa del último arco argumental de esta etapa.

A lo largo de su estancia en la serie, el guionista logró expresar los conflictos latentes entre los miembros del grupo (especialmente, entre Batman y el resto). Explotó dramáticamente las debilidades de los personajes mediante largas tramas que se desarrollaban en arcos argumentales sucesivos. Esta exploración de flaquezas imponía un desarrollo minucioso de la trama. Para aligerar la lectura, Waid colmó de sorpresas el argumento, distribuyó astutamente los giros dramáticos y generó un clima de acción desenfrenada que el público engullía como caramelos. El resultado fue un entretenimiento épico repleto de buenas ideas y momentos inspirados.

Los últimos episodios cerraban por todo lo alto la estancia de Waid en JLA. Allí rindió homenaje al primer arco de la serie, mostrando así el profundo respeto que le inspiraba la labor de su predecesor. El desenlace anudaba todos los cabos sueltos y dejaba vía libre al siguiente equipo creativo, formado por el guionista Joe Kelly y el dibujante Doug Mahnke, para acometer su propia versión de la Liga (que los lectores de ECC conocen por la recopilación JLA: Élites).

La JLA de Mark Waid plantea historias en las que la realidad se ve trastocada. En este sentido, el guionista de Alabama se convirtió en depositario de una rica tradición de historietas de superhéroes que se remontaba a los años sesenta, auténtica Edad de Plata del género. Son tebeos ligeros, amenos y sorprendentes que se mueven con soltura entre la fantasía y la épica. ¿El balance? Unos personajes vívidos, unos argumentos avasalladores y una irresistible fuerza mágica. Con Morrison, la Liga de la Justicia regresó a la primera división de los justicieros enmascarados. Con Waid, se mantuvo cómodamente en los puestos de cabeza.

Jorge García

Artículo publicado en el tomo Grandes autores de la Liga de la Justicia: Mark Waid - Divide y vencerás ¡Ya a la venta en tu librería favorita!

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